El Ajenjo

ajenjoSU ORIGEN. En España se crí­a en toda la mitad septentrional de la pení­nsula, encontrado mayoritariamente en las provincias de Valencia, Murcia y Granada. Como esta planta ha sido muy cultivada antiguamente, se pueden encontrar espontáneamente grandes superficies con ejemplares de esta especie. Se puede encontrar en casi toda Europa y región norte de ífrica. Originalmente se distribuyó desde Europa Occidental hasta Asia Central. En la actualidad es posible encontrarla en casi todo el mundo debido a la poca dificultad de su cultivo, y en el Huerto del Rey Moro podemos corroborarlo.
ES UNA PLANTA ANTIGUA. Sus dones experimentadí­simos:
Es una planta fortalecida por siglos, crece al borde de los caminos, en los declives y en los lugares sin cultivar, formando espesas matas de hoja gris pálido con textura suave al tacto, es vivaz aromática y amarga. Es una planta muy resistente a la sequí­a que produce flores amarillas y es posible reproducirla por semilla, esqueje o división. A principios del siglo XX se hizo muy popular en forma de absintio, un alucinógeno derivado de ella en una preparación muy concentrada que normalmente se mezclaba con alcohol. Desde entonces el ajenjo se ha quedado con la fama de ser una droga peligrosa (con razón, ya que en esta forma concentrada causó daño a muchas personas) La A. absinthium procura el sabor y principio psicoactivo (tuyona) del ajenjo. Hoy dí­a ilegal en diversos paí­ses. En 1890, el “hada verde”, como era llamada la bebida de ajenjo o absenta, se extendió por toda Europa, Estados Unidos y Amárica del Sur, principalmente en Chile y Argentina, donde se consumí­a profusamente. Fue tambián muy consumida en cafás de Parí­s y de otras ciudades. En el Norte de ífrica el ajenjo reemplaza a la menta o hierbabuena durante el invierno para la preparación del tá verde. Sus dones curativos adquiridos y aprendidos con el tiempo: En el huerto y para el huerto: A esta planta se le atribuye el don de control de plagas: Por su peculiar olor el ajenjo se utiliza para alejar las plagas en otras plantas cultivadas. Sus raí­ces segregan componentes que inhiben el desarrollo de hierbas. Se ha utilizado para repeler las polillas y pulgas dentro de las casas y resulta tóxica para las orugas. Se puede rociar infusión de ajenjo para ahuyentar los pulgones. Para usos curativos: El ajenjo posee virtudes estimulantes, estomacales, diuráticas, febrí­fugas y vermí­fugas.
Uso interno. Tónico gástrico: como todas las plantas amargas desarrolla un efecto tónico sobre el estómago, aumentando el apetito y estimulando la secreción de jugos gástricos. Conviene pues a los inapetentes y a que padecen de digestiones pesadas. No así­ a los ulcerosos y a los de temperamento sanguí­neo, pues el aumento de secreción de jugos gástricos les resulta perjudicial por lo que «el ajenjo no debe tomarse sin necesidad». Colerático: por el hecho de aumentar la secreción biliar, ejerce sobre el hí­gado una acción favorable, descongestiva y de estí­mulo de sus funciones. Resulta apropiado en los casos de insuficiencia hepática, y en la fase de convalecencia de las hepatitis ví­ricas. Vermí­fugo potente: tiene grandes propiedades para expulsar lombrices intestinales. Emenagogo potente: actúa sobre el útero provocando contracciones y así­ impulsa la menstruación; pero además, puede normalizar los ciclos menstruales. Se recomienda para las mujeres que usualmente padecen de reglas irregulares y dolorosas. Para fortalecer la menstruación, se recomienda tomar dos infusiones diarias los cinco dí­as antes de empezar el periodo menstrual. Contraindicaciones: Por lo mismo que causa la contracción del útero, el ajenjo no se debe ingerir por mujeres embarazadas ya que podrí­a resultar un aborto o parto prematuro. No es apto para niños ni para mujeres amamantando, y no se debe utilizar para alguien que toma fenobarbital u otros barbitúricos.
Uso externo
Antisáptico. El ajenjo en decocción desinfecta las heridas. El jugo de las hojas de ajenjo aplicado a la epidermis ahuyenta los mosquitos.
Gripa y resfriado: Varios grupos de indí­genas aplicaban un emplasto de ajenjo sobre el pecho para aliviar los sí­ntomas del resfriado y gripa. Heridas y huesos rotos: Probablemente debido a su efecto antibacteriano, el emplasto o infusión de ajenjo se utilizaba para lavar o desinfectar heridas; el emplasto tambián se aplicaba sobre las fracturas de hueso. Despuás del parto: Los Okanagan-Coleville indí­genas de Canadá y Washington preparaban un emplasto de ajenjo para usar como toalla femenina despuás del parto, para curar las “heridas internas”. FORMAS DE PREPARACIí“N: Como infusión: Los curanderos que utilizaban la infusión de ajenjo primero tení­an que hervir 200 mililitros de agua, luego agregaban aproximadamente 2 gramos (10 hojas frescas) de la hierba fresca, frecuentemente con todo y tallo. Para lombrices u otros parásitos intestinales, algunos agregaban un diente de ajo. Como la infusión es
extremadamente amarga, otros ingredientes se añadí­an para mejorar el sabor, por ejemplo las hojas de poleo, menta o hierba buena, miel o azúcar y/o jugo de limón. Como emplasto: El emplasto se hací­a machacando una taza de la hierba y luego cubriándola con agua caliente, sólo lo suficiente para darle la consistencia de una pasta. Despuás se aplicaba sobre el área afectada y se dejaba hasta enfriar o se dejaba hasta un máximo de tres horas.
.Se dice que el ajenjo puede participar en la cocina como especia, sin embargo por ser de un sabor muy amargo es difí­cil encontrar la afinidad en algún guiso, por lo que no se los recomendará como tal, pero si en combinación con menta o hierbabuena unas gotitas de limón y un toque de miel…delicioso para despuás de comer…
¡Que aproveche el ajenjo!

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