Visita al huerto de alumn@s del Colegio Sagrado Corazón

Entre los días 8, 9 y 13 de noviembre de este recién acabado 2017, diferentes grupos de alumnos del Centro Escolar Sagrado Corazón han desarrollado su actividad junto con los monitores del ayuntamiento con el Programa Medioambiental “EMPLEA 30 +” en el espacio del Huerto del Rey Moro.

Aparte de la materia que los técnicos desarrollaron en el transcurso de los días en el centro escolar, además hicieron visitas al HRM y a la Casa de Rey Moro, de la mano de Aida. A lo largo de las jornadas distintos miembros de esta belleza de lugar, hemos hecho de anfitriones mostrando al alumnado, profesorado y técnicos los misterios que se hallan entre la calle Sol y Enladrillada. Un maravilloso lugar escondido y apartado de la corrupta ciudad, mágico, inigualable, verde, fresco, rebelde, ocupado y presente.

Al llegar, encontraban en la bienvenida a personas que les conducían por el espacio desde la historia presente de la ocupación (siglo XX) hacia atrás en el tiempo: historia de convivencia en un barrio fábril, casas vecinales de corralas, vida del rey Aben Mafod protagonista del HRM, hasta asentamientos romanos, conduciendo la visita hacia el punto que primaba, el compostaje. Queriendo centrar la visita sólo y exclusivamente a este tema, quisimos hacerles ver que todo se composta desde una visión abierta de mente y no sólo centrándonos en la materia orgánica para el cultivo. La reutilización de otros materiales para la elaboración de elementos como el condensador de agua, aprovechando persianas, restos de podas y cuerdas; la creación del horno y reutilización de la poda para el abastecimiento del mismo; el uso de las plantas para la protección de plagas, de otros cultivos; acolchamiento del suelo con hojas y/o paja. Se les enseñaron algunas de las propiedades de distintas plantas a lo largo del recorrido; se visualizó el equilibrio que supone cuando hay un buen balance y gestión; se observaron las distintas técnicas de cultivo que cohabitan en el HRM, todas ecológicas y sin uso alguno de plaguicidas. Que de lo único que la planta se nutre es del compost que elabora cada cual en sus composteras propias, las conjuntas o las adoptadas; del agua, de la materia orgánica. El alumnado observaba con cierto recelo a veces el aspecto de las lombrices retorciéndose al sacarlas de su mullido hábitat al explicar sus funciones. Vieron y aprendieron de nuestros bancales, individuales, colectivos, comunales e infantiles, de permacultura, agricultura ecológica, etc.

La pata corría despavorida con tanto crío correteándola. Ni con caracoles hacía las paces.

La experiencia, en fin, fue gratificante por el compartir con el resto de mis compañeros y los técnicos. Quisimos dar una visión distinta, no sé si como sueño o como parapeto. Albergo esperanzas.

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